EL PARADOR DE TURISMO CUMPLE 50 AÑOS

Parador deTurismo. Inauguración. AHPSo 20250

El obispo de la diócesis de Osma-Soria, Saturnino Rubio Montiel (segundo por la derecha), bendiciendo las instalaciones del Parador (Archivo Histórico Provincial. Fondo Vives).

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El Parador de Turismo de Soria celebró no hace muchos días el 50º aniversario de su apertura –no así de su inauguración- con una exposición de fotografías y una recepción a la que asistieron personalidades sorianas del mundo político, financiero, empresarial y turístico.

No está de más recordar algunos datos de entonces. El Ayuntamiento hacía tiempo que había firmado la escritura pública de compra-venta, otorgada el 30 de julio de 1958 ante el notario Pedro Sols García, de parte de la Huerta de San Francisco –habilitada temporalmente para celebrar los Festivales de España en vista de que las obras no arrancaban- y pagado por ella la cantidad de 800.772 pesetas con la idea de ceder los terrenos adquiridos al Ministerio de Información y Turismo para que procediera a la construcción del anunciado Parador.

Pues bien, cuando todo hacía pensar que el proyecto iba hacia adelante sin posibilidad de que tuviera marcha atrás y de que, en definitiva, en tan céntrico enclave iba a levantarse sin más dilación el edificio, resulta que pasado un tiempo los técnicos se decidieron por el Parque del Castillo, donde con evidente celeridad se acometió la ejecución del proyecto. De tal manera que si en los primeros días de octubre de 1964 se procedía a la adjudicación de las obras al madrileño Alberto Wanderberghe, dos años después, el 16 de noviembre de 1966, el Ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, inauguraba la moderna y lujosa instalación. Para entonces ya se había superado uno de los escollos –resulta difícil saber el grado de dificultad-, cual fue el del nombre del Parador, pues si en un principio se pensó llamarlo de los Doce Linajes, hasta el punto de que llegó a editarse material impreso con este título, el hecho cierto es que algún autor apunta al propio Fraga como el inspirador de que finalmente se le denominara “Antonio Machado” en la certeza de que el poeta habría paseado muchas veces por el entorno durante su estancia en Soria.

La agenda de Fraga en Soria aquel miércoles de noviembre estuvo repleta. Llegaba a la capital a las once y media de la mañana tras ser recibido en el límite de la provincia por el Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento [Antonio Fernández-Pacheco], el alcalde de la Ciudad [Amador Almajano Garcés] y el Delegado del Ministerio [Francisco Roncal Gonzalo]. La Corporación Municipal le declaró Huésped de Honor y le ofreció una recepción en el Salón de Actos del ayuntamiento, “asistiendo numeroso público que aplaudió calurosamente la llegada del Ministro”, dijo el periódico Campo Soriano. Desde la Casa Consistorial se desplazó al Parador donde, tras la bendición de las dependencias por el obispo Rubio Montiel, “se ofreció una corona poética a Machado, leyendo  poemas originales y exaltativos de su vida y de su obra [los poetas] Federico Muelas, Antonio Canales, Rafael de Penagos, Victoriano Cremer, José Luis Prado Noguera, José García Nieto y Luis López Anglada”. Más tarde, visitó el Museo Celtibérico y volvió al ayuntamiento en el que la Corporación le ofreció una comida de honor en las “Salas Consistoriales”. Por la tarde, de viaje hacia Logroño, inauguró el Albergue de Montaña del Puerto de Piqueras propiedad de la Diputación Provincial.

Aquel primer Parador de 14 habitaciones fue ampliado a mediados de la década de los 80 dotándolo de veinte habitaciones más hasta un total de 34. El actual es el tercer edificio, mucho más grande que los dos que le precedieron, dispone de 64 habitaciones. De él y del despropósito que fue su construcción, llevada con un secretismo absoluto, habrá que ocuparse en otro momento.